La climatización del Palau Sant Jordi: un sistema avanzado a su época

Autor: Bienvenido Rodrigo

01 jun 2026Sostenibilidad / Construcción y edificación

Estrategias pasivas, ventilación natural y climatización mecánica para un recinto de grandes dimensiones

La climatización del Palau Sant Jordi se concibió como un sistema híbrido y jerarquizado, capaz de adaptarse a distintas condiciones climáticas, niveles de ocupación y usos del recinto. Su diseño priorizó soluciones pasivas y de bajo consumo energético antes de recurrir a sistemas mecánicos convencionales.

Un reto técnico en uno de los grandes recintos cubiertos de Europa

El Palau Sant Jordi, inaugurado a finales de la década de 1980 como parte del legado olímpico de Barcelona, constituye uno de los mayores recintos cubiertos multifuncionales de Europa.
Su diseño arquitectónico y estructural presenta una elevada complejidad desde el punto de vista de la climatización. El gran volumen interior, la altura libre del edificio, las condiciones variables de ocupación y la diversidad de usos —eventos deportivos, conciertos, pista de hielo o espectáculos— exigían una solución flexible y eficiente.
El proyecto de climatización de la zona de pista, definido originalmente en 1989, se concibió bajo criterios avanzados para su época. En lugar de basarse únicamente en sistemas mecánicos de alto consumo energético, apostó por una combinación de estrategias pasivas, ventilación natural, turboventilación y climatización convencional.

Condiciones de diseño y criterios de confort

El proyecto se dimensionó para una superficie de pista de aproximadamente 10.800 m² y una ocupación máxima de 18.000 personas.
Las condiciones de confort interior establecidas en proyecto fueron una temperatura objetivo de 18 °C ±1 °C en invierno y de 26 °C en verano, con una humedad relativa aproximada del 55%.
El uso previsto en fase de diseño era relativamente esporádico, con dos eventos semanales a plena ocupación. Esto equivalía a unas 400 horas anuales de funcionamiento al 100% de carga, un factor que influyó notablemente en el dimensionamiento de los sistemas.
Por este motivo, se apostó por soluciones robustas, pero pensadas para un número de horas equivalentes de funcionamiento reducido.

La envolvente térmica como elemento clave

Uno de los pilares del proyecto de climatización del Palau Sant Jordi es su envolvente térmica altamente inercial.
El uso extensivo de hormigón armado en la estructura, los cerramientos y los graderíos proporciona una gran masa térmica capaz de amortiguar los picos de temperatura exterior. Esta inercia permite que el edificio absorba calor durante las horas de mayor carga térmica y lo libere de forma retardada.
Como resultado, el espacio interior mantiene una mayor estabilidad térmica y se reducen las necesidades instantáneas de climatización activa.
Aunque las transmitancias térmicas definidas en proyecto responden a los estándares constructivos de la época, la masa térmica del edificio actúa como un elemento estabilizador fundamental.

Una estrategia de climatización jerarquizada

El sistema de climatización de la zona de pista se concibe como una solución escalonada y secuencial. Los distintos subsistemas entran en funcionamiento progresivamente en función de la temperatura exterior, la ocupación del recinto y la capacidad del sistema precedente para garantizar el confort interior.
El objetivo principal es minimizar el uso de climatización mecánica, priorizando siempre las estrategias pasivas o de bajo consumo energético.
Esta jerarquía se articula en tres niveles: ventilación natural, turboventilación o ventilación forzada sin tratamiento térmico, y climatización mecánica convencional.

Ventilación natural mediante celosía perimetral

El primer nivel del sistema se basa en la ventilación natural del pabellón.
Para ello, el edificio dispone de una celosía perimetral situada en el anillo inferior de la cúpula, compuesta por aproximadamente 100 conjuntos de lamas regulables. Este sistema permite aprovechar tanto la diferencia de presiones como la ventilación cruzada inducida por el viento.
En verano, las lamas se abren para permitir el enfriamiento nocturno. De este modo, se evacua el calor acumulado durante el día y se precarga térmicamente la masa del edificio a temperaturas más bajas.
En primavera y otoño, cuando la temperatura exterior se sitúa entre 15 °C y 25 °C, la ventilación natural puede ser suficiente para garantizar la renovación de aire y evacuar el calor generado por los ocupantes, especialmente en las zonas altas de graderío.
En invierno, las lamas permanecen cerradas para asegurar la estanqueidad del recinto, evitar infiltraciones de aire frío y prevenir problemas de condensación o niebla, especialmente críticos cuando existe pista de hielo.

Evacuación de calor a través de la cúpula

De forma complementaria, el Palau Sant Jordi dispone de 92 exutorios de apertura fija y 8 extractores mecánicos situados en la cúpula.
Su función principal es evacuar el calor generado por los sistemas de iluminación y por la estratificación térmica propia de un recinto de gran altura.
Este sistema permite mantener un gradiente térmico controlado y evita la acumulación de aire caliente en la parte superior del volumen, reduciendo la carga térmica global del espacio ocupado.

Turboventilación para mejorar el confort térmico

Cuando la ventilación natural no resulta suficiente para garantizar las condiciones de confort, entra en funcionamiento el segundo nivel del sistema: la turboventilación.
El sistema está formado por cuatro turboventiladores de gran caudal, diseñados para inducir movimiento de aire sin modificar de forma significativa su temperatura.
Su función principal es doble. Por un lado, evita la estratificación térmica, especialmente relevante en un recinto de gran altura. Por otro, genera una sensación de confort térmico gracias al movimiento del aire, mediante el efecto de enfriamiento percibido.
En verano y en estaciones intermedias, los turboventiladores funcionan conjuntamente con la celosía perimetral abierta, potenciando la ventilación natural mediante efectos de sobrepresión y depresión.
En invierno, operan únicamente cuando la temperatura en las zonas altas supera el valor de consigna, redistribuyendo el aire caliente acumulado hacia cotas inferiores.

Climatización mecánica convencional

El tercer y último escalón del sistema corresponde a la climatización mecánica convencional. Esta solución se activa cuando las estrategias pasivas y de bajo consumo no son suficientes para mantener las condiciones de confort térmico requeridas.
En las graderías, la climatización se realiza mediante 12 unidades de tratamiento de aire de gran caudal, con una capacidad total aproximada de 600.000 m³/h. De este caudal, la mitad corresponde a aire exterior en condiciones de máxima ocupación.
Este sistema permite cubrir tanto la renovación higiénica del aire como la aportación térmica necesaria para compensar cargas internas, pérdidas o ganancias por transmisión.

Climatización específica de la zona de pista

La zona de pista cuenta con 8 climatizadores específicos ubicados bajo la cubierta, que impulsan el aire en forma de “ducha de aire” vertical.
Este sistema permite actuar directamente sobre la zona ocupada, reduciendo la influencia del gran volumen superior del pabellón. Gracias a esta configuración, la climatización puede concentrarse allí donde realmente se necesita.
El funcionamiento de estos equipos está condicionado a la presencia de público en la pista. Cuando no hay ocupación, este sistema permanece normalmente inactivo.

El papel de DEKRA en la eficiencia energética de las infraestructuras urbanas

El análisis de sistemas como el del Palau Sant Jordi cobra hoy especial relevancia en el contexto de la transición energética y la descarbonización de las ciudades.
En este ámbito, DEKRA ha resultado adjudicataria del contrato promovido por Barcelona de Serveis Municipals —B:SM— para la realización de auditorías energéticas y estudios de eficiencia energética en algunas de las infraestructuras más emblemáticas de Barcelona, entre ellas la Anella Olímpica, que engloba el Estadio Olímpico y el Palau Sant Jordi.
Durante el periodo 2025-2027, los equipos técnicos de DEKRA trabajarán en la identificación de oportunidades de ahorro energético, reducción del consumo de recursos e incorporación de soluciones más eficientes en ámbitos como la climatización, la iluminación, la gestión del agua, las energías renovables y la monitorización digital.
Con este proyecto, DEKRA contribuye a impulsar una gestión más eficiente, sostenible e inteligente de las infraestructuras municipales, acompañando a Barcelona en su avance hacia un modelo urbano más descarbonizado.

Un ejemplo de diseño bioclimático adelantado a su tiempo

El proyecto de climatización de la zona de pista del Palau Sant Jordi constituye un ejemplo avanzado de integración entre diseño bioclimático, estrategias pasivas y sistemas activos.
La combinación de una envolvente altamente inercial, ventilación natural controlada, turboventilación y climatización mecánica secuencial permite abordar de forma eficiente las necesidades de un recinto de dimensiones excepcionales.
Su lógica de funcionamiento jerarquizada reduce el consumo energético, mejora el confort térmico y ofrece una gran flexibilidad operativa ante distintos escenarios de uso, ocupación y condiciones exteriores.
Décadas después de su concepción, este tipo de soluciones demuestra la importancia de analizar, mantener y optimizar el comportamiento energético de las grandes infraestructuras urbanas para responder a los retos actuales de eficiencia, sostenibilidad y descarbonización.
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