Aunque el diseño de instalaciones con sistemas de ventilación adecuados puede ser efectivo para mantener los niveles de polvo por debajo del límite de explosividad, es crucial recordar que las nubes de polvo pueden ser irregulares y no uniformes. Esto significa que, a pesar de que las concentraciones promedio de polvo puedan estar por debajo de la Concentración Mínima Explosiva (CME), pueden ocurrir acumulaciones locales de polvo que alcancen niveles peligrosos.
Las condiciones imprevistas, como flujos de aire inesperados o cambios en el proceso, pueden causar que estas concentraciones explosivas localizadas se formen y generen riesgos significativos. Por lo tanto, una evaluación precisa y continua de la CME es fundamental para identificar y mitigar estos riesgos potenciales, evitando así accidentes graves relacionados con explosiones de polvo y garantizando un entorno de trabajo seguro y conforme a las normativas de seguridad.